No es lo mismo gula que angula… Pero el compuesto de surimi que se comercializa habitualmente es ya un acompañante habitual en nuestra gastronomía. Existe la versión con ajo y gambas, pero hay otras recetas más originales.
Uno de los productos que distribuimos y que mejor rendimiento da, por su calidad y su facilidad de recursos, es los packs de gulas congeladas, que tanto para el hogar como para los restaurantes y bares, ofrece la posibilidad de preparar una tapa o ración rápida y sencilla que todo el mundo aprecia como aperitivo (hay otras posibilidades, ver más abajo). Os las podemos ofrecer de la marca Gulas Mayoz y de la marca Aguinaga, que son dos de las mejores del mercado español, dentro de la sección de origen. Pero antes de nada, vamos a dejar clara la diferencia entre angulas y gulas.
Las primeras son los peces alevines de la anguila. La pesca de la angula está permitida, y es un manjar de reyes en el País Vasco, por ejemplo. Pero tiene un problema a veces infranqueable: su precio. Y eso que ha arrancado el año 2014 cayendo en picado -la crisis, que llega a todos lados-. Para que os hagáis una idea, si no estáis acostumbrados a esta delicatesen, el kilo de angulas puede rondar fácilmente los 200 euros en las lonjas como poco a precio rebajado -lo normal es que sean 300, 400 y 500 euros, depende de la subasta-.
La gula, por el contrario, es una alternativa sabrosa y económica que se puede presentar de la misma forma o cocinar de mil maneras. Es como el surimi o los célebres ‘palitos de cangrejo’, un compuesto de pescado blanco que, a partir de una técnica japonesa del mismo nombre, se convierte en un pescado nuevo en sí mismo. Lo imita casi a la perfección -cada año la emulación es mejor-. Al principio era el consuelo de los que no podían permitirse esta joya del mar, pero ya es un acompañante o ingrediente bastante frecuente en nuestro recetario sin complejos (que es lo que nosotros comercializamos como gulas congeladas).
Al tratarse de una producción sobre surimi, las posibilidades de las gulas congeladas son casi infinitas. Para empezar, es un acompañante de lujo para mil platos, en su formato más conocido, que es el de rehogadas con aceite y ajo. Aquí el único secreto es que el aceite sea bueno y que el ajo no se nos queme. Si además queremos que tenga fuerza, le añadimos una pizca de guindilla picante o cayena. Otras ideas:

Merluza rellena de gulas congeladas. Foto: http://escuciplando.blogspot.se/
¡Probadlas y contadnos! Y si necesitáis gulas congeladas para vuestra casa o vuestro restaurante, podéis contactar con nosotros.