Cocer gambas congeladas puede parecer sencillo, pero hay una gran diferencia entre unas gambas jugosas y sabrosas y otras secas, duras o con poca gracia. La clave está en controlar tres aspectos básicos: la descongelación, el tiempo de cocción y el enfriado final.
El método ideal es pasarlas del congelador al frigorífico la noche anterior. Colócalas en un colador sobre un plato hondo para que el agua que suelten no quede en contacto con el marisco. Eso sí, la técnica varía según el tipo de gamba:
Evita descongelarlas a temperatura ambiente, ya que el cambio brusco puede afectar a la textura y no es la opción más segura. Si tienes poco tiempo, puedes introducirlas en una bolsa bien cerrada y ponerlas bajo agua fría durante unos minutos, siempre cocinándolas después de inmediato.
Para cocer gambas congeladas correctamente, sigue estos pasos:
Si quieres seguir aprendiendo preparaciones sencillas con productos del mar, puedes consultar la sección de recetas de Mariscos Apolo.
El tiempo depende del tamaño de la pieza y de si las gambas están totalmente descongeladas. Como guía general:
Más que mirar solo el reloj, observa el aspecto. La gamba debe cambiar de color, quedar firme y mantener una textura jugosa. Si se cuece demasiado, la carne puede volverse seca o gomosa.
Si las añades directamente congeladas, necesitarán algo más de tiempo, pero el resultado suele ser más irregular. Por eso, siempre que puedas, descongélalas antes.
Las gambas congeladas peladas son muy prácticas, pero también más delicadas. Al no tener cáscara, se cocinan antes y pueden pasarse de punto con facilidad.
Para cocerlas, espera a que el agua hierva, añade las gambas peladas y déjalas apenas 1 o 2 minutos, según el tamaño. En cuanto estén opacas y firmes, sácalas del agua. También puedes incorporarlas directamente a salteados, arroces o guisos al final de la receta, para que se cocinen solo con el calor necesario.
No llenes demasiado la olla: las gambas necesitan espacio para cocerse de forma uniforme. Usa agua abundante, espera a que hierva bien antes de añadirlas y no alargues la cocción “por si acaso”.
Otro detalle importante es escurrirlas bien después del baño de agua fría. Si las vas a servir cocidas, puedes dejarlas reposar unos minutos en la nevera antes de llevarlas a la mesa. Si las vas a usar en una receta caliente, añádelas al final para que no se resequen.
Y recuerda: una vez descongeladas, lo mejor es cocinarlas y consumirlas lo antes posible.
En Mariscos Apolo trabajamos con una amplia variedad de marisco congelado seleccionado para conservar todo su sabor, textura y frescura original, porque un buen plato empieza siempre eligiendo el mejor producto.
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