El sector de la hostelería es sin duda uno de los más exigentes y competitivos en España.
No podemos olvidar que el turismo es aún el motor que mueve gran parte del entramado empresarial del país. Para optimizar los resultados de un negocio de hostelería es determinante guiarse por algunas directrices.
Aunque hay muy diversos aspectos que pueden tener un impacto positivo sobre el desarrollo diario de las actividades que desempeñan los profesionales del sector, nuestra especialidad es la transformación, elaboración y comercialización de alimentos congelados. Queremos comenzar este artículo desmintiendo algunas creencias populares respecto a los alimentos congelados.

Usar pescados y mariscos congelados es un acierto para todo gerente de hotel, bar o restaurante. La disponibilidad de los productos no se puede ver comprometida ya que esto tendría un efecto sobre la carta y por ende sobre los comensales. Pulpos, langostinos, calamares, atunes… Siempre hay temporadas que por la cría de los animales, la presencia de toxinas en el organismo o por necesidad de cumplir con cuotas nacionales e internacionales no se pueden obtener ciertas especies en el mercado. Ante esta situación, siempre es mejor contar con un arcón congelador repleto de congelados que nos asegure existencias y variedad.
Los pescados y mariscos congelados son también menos susceptibles a la acción degradante de las bacterias. Los productos del
Ahora que finalmente sacamos a colación el aspecto económico hay que incidir en las bondades de los productos congelados. Su prolongada conservación facilita que el empresario se acoja a las bajadas puntuales de precios y el frío reduce sobremanera mermas, envejecimientos y otras pérdidas.







