Hoy te explicamos la diferencia entre la cigala y el langostino. ¿Te has planteado alguna vez por qué es tan común verlos en el menú de Navidad?

En la biología

La gran diferencia entre estos dos crustáceos son las pinzas. Desde España, uno de los mayores productores y consumidores de marisco del mundo, puede parecer extraño, pero en algunos idiomas, como el inglés o el francés, por ejemplo, no se hacen demasiadas distinciones entre los tipos de crustáceo. Se agrupan a los crustáceos decápodos entre los que tienen y no tienen pinzas. Así, en inglés se conoce a la cigala como ‘norway lobster’ (langosta noruega) y en francés al langostino se le dice ‘crevette’ que es el mismo nombre que utilizan para llamar a las gambas. Quizás sea precisamente esa riqueza en el lenguaje marítimo el que hace poca gente conozca esta gran diferencia entre la cigala y el langostino.

No es algo accesible a todos filmar a una cigala en libertad debido a que pueden vivir en profundidades de hasta 800 metros. Además viven en madrigueras que ellas mismas cavan y sólo salen para alimentarse al anochecer.

 

En cocina

Debido a que tienen un tamaño similar, cuando se nos presenta sólo la carne podemos confundir estos dos animales. Hay veces que necesitamos mucha práctica para distinguir estos animales. Más aun para distinguir las diferentes especies o procedencias de ellas. Sin embargo el proceso de aprendizaje no cabe duda que es uno de los más placenteros que existen.

Las dos opciones son toda una golosina del mar. Estas navidades, como todas, es una ocasión ideal para disfrutar de ellos.

En Navidad

¿Sabes cómo y por qué se colaron estos dos crustáceos en parte del menú indispensable de los españoles en Navidad? Resulta que nos fuimos acostumbrando a comprar productos del mar para Navidad debido a que nuestros recursos marítimos se explotaban para esas fechas con objetivo comercial. Hablamos de finales del siglo XIX. Las familias podían permitirse entonces los precios tanto de una cigala como de un besugo. No había especial diferencia en el precio de estos dos tampoco. Sin embargo nuestros productos empezaron a ser apreciados también en el extranjero. Durante mucho tiempo se convirtieron en una joya, un lujo al que los españoles nos resultaba difícil acceder.

Sin embargo en los años 60 todo cambió gracias a la llegada de los congelados. Los productos congelados permitieron importar marisco de todas partes del mundo a un mejor precio. Fue entonces que se empezaron a ver, cada vez más, cigalas y langostinos en las mesas de los españoles, que tantas ganas habían tenido de saborearlas desde años atrás. Sin embargo son quizá más famosos los langostinos que las cigalas. La carne de la cigala, por una cuestión también de precio, como no, se considera más selecta.


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