Ya hablamos en su momento de las posibilidades de la carne congelada y sus variedades, como las hamburguesas de pollo o la cinta de lomo congelada, e introdujimos el asunto de la descongelación, que es sencillo, pero que implica tener algunas cosas en cuenta.

Antes de nada, os avisamos de que no es buena idea dejar la carne congelada encima de un plato o una tabla de cortar al aire libre para que se descongele poco a poco -por ejemplo, sacando la pieza o piezas la noche anterior-. Todo alimento contiene una serie de bacterias de las que nos deshacemos al cocinar. Al congelar esos alimentos quedan en forma latente -a menos que sea un alimento cocinado y congelado- y pueden reactivarse si no seguimos ciertas pautas de seguridad. Se reactivan, por ejemplo, a temperaturas por encima de los 5ºC y debajo de los 60ºC, por lo que el agua caliente tampoco es nada recomendable.

Tres modos seguros para descongelar la carne

Cinta de lomo congelada

 

Si contamos con el tiempo suficiente, lo más sencillo es descongelar la carne en la nevera, pasandola del frío del congelador al frío normal de un refrigerador. Tarda bastante, sobre todo si son piezas grandes sin posibilidad de trocearlas, y sin sacarlas de la nevera nos da un margen de hasta dos días para cocinarla. Es además el modo de descongelación más seguro.

Si por el contrario tenemos prisa, tendremos que recurrir al modo descongelación del microondas para descongelar la carne. Aquí corremos el riesgo de que la carne se cueca en algunos puntos, por lo que recomendamos descongelar así las piezas pequeñas, colocándolas en el centro del microondas y dándoles la vuelta de vez en cuando, y conseguir así un efecto uniforme.

Y por último, está el método del agua fría -¡caliente no!-. Sumergimos en agua fría la carne congelada, envuelta en su propio envase o con bolsas que la aislen de forma hermética, ya que si se moja la carne podría estropearse y perder consistencia. Cada cierto tiempo puedes cambiar el agua para mantener la temperatura y poco a poco podrás comprobar como la carne pierde la rigidez.

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