Desde que los congelados existen -y nosotros llevamos en esto desde hace más de 50 años-, las dos principales ramas de productos que se empezaron a comprar fueron los del mar y los de la tierra, pescado y verduras y hortalizas. En nuestra propia web podéis encontrar verduras y preparados de distintos tipos y marcas a la venta para mayoristas y minoristas, y aunque las verduras frescas pueden ser más recomendables, comprar verduras congeladas sigue siendo la opción más práctica por una serie de razones.

 guisantes congelados

En Mariscos Apolo podéis encontrar las siguientes verduras congeladas:

¿Por qué es mejor comprar verduras congeladas?

  1. Son más sanas. Aunque pueda parecer mentira, y lo cierto es que es sorprendente, las verduras congeladas son más sanas que las, vamos a decir, normales. A menos que los alimentos viajen desde la huerta directamente hasta nuestras ollas y sartenes, esas zanahorias, judías o espinacas que están reposando en los supermercados pierden sus propiedades al aire mientras esperan a que las compremos -y podemos estar hablando de días-. Como explica este interesante -interesante de verdad- artículo de Finanzas.com, las espinacas congeladas mantienen aún el 85% de su vitamina C hasta 4 meses después de ultracongelarse, y la de la repisa que respira en el estante la está perdiendo por horas. Esto no es igual de válido, por ejemplo, para el tomate, el plátano o el aguacate, que puede perder propiedades si se congela. Pero las citadas, más los guisantes congelados o las habas congeladas, son de lo más recomendables.
  2. Son una fuente de protección. Según hemos dicho, una espinaca o brocoli congelado tiene más vitamina C si se descongela y se consume. En los meses fríos, son las verduras más recomendables para mantener la línea estando protegido frente a las inclemencias del tiempo (además de la naranja, por supuestísimo).
  3. Viajan en mejores condiciones a donde no están. Es decir, que pueden llegar a lugares donde su cultivo no es frecuente o propicio, y poder consumirlas como si se hubieran recolectado sólo unas horas antes. Esa vitamina C, E y fibra que tienen el brocoli congelado o la coliflor congelada no se podría encontrar fácilmente en aquellos lugares donde la temperatura supere los 25ºC o 30ºC, porque se cultiva mejor en climas frescos.
  4. Descongelarlas es sencillo. Para devolver a la vida a unas verduras congeladas lo único que hay que hacer es añadirlas en el momento de la cocina, es decir, directamente al guiso, en el momento en el que echamos las otras verduras frescas. Si lo que queremos es cocinarlas aparte, hay que meterlas en agua hirviendo, y se cuecen más rápido que las frescas además (con las espinacas bastan dos minutos, por ejemplo). Hay que escurrirlas bien, claro. Y aunque este post de Consumer lo menciona, si podemos evitar el microondas, mejor.
  5. Se almacenan fácilmente. Y duran muchísimo tiempo en excelentes condiciones. Para un restaurante o bar es una forma sencilla de tener siempre género dispuesto para ser cocinado, sin perder demasiado tiempo, y sin tener que ir todos los días al mercado a adquirir más verdura que más pronto que tarde habrá que desechar si no se ha utilizado.

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