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Que nos preguntemos si es el marisco afrodisíaco justo el día antes de San Valentín no es casualidad… Los clientes que nos compran todo tipo de mariscos congelados, en realidad, no acuden a nosotros pensando en estas propiedades, pero parece algo ya conocido por todo el mundo -quizás la ostra sea el símbolo por excelencia de esta relación-. Y que el marisco sea o no afrodisíaco es en realidad una parte de sus otras virtudes sí demostradas.

Ostras, es el marisco afrodisíaco

Técnica y tradicionalmente, un alimento o ingrediente afrodisíaco es aquel capaz de potenciar el deseo sexual. En cualquier cultura se han sostenido teorías sobre comidas (y otras cosas que no son comida, como el cuerno de rinoceronte) a las que se les atribuyen propiedades prácticamente mágicas, pero sin ninguna base científica. Sí que hay fármacos y compuestos capaces de alterar nuestras hormonas en esta dirección, pero con los alimentos habituales el debate no está cerrado.

Las altas proporciones de cinc en el marisco invitan a pensar que pueda estimular, de forma análoga, la energía y las hormonas femeninas y masculinas. De hecho, son estimulantes por sí mismos de muchas de nuestras funciones corporales, físicas y mentales. Las ostras son las más preparadas para funcionar como afrodisíacos, pero también lo serían:

En particular, de ser cierto que es el marisco afrodisiaco lo sería por su efecto relajante y deshinibidor, al contrario que ocurre con otros afrodisíacos excitantes. Una buena cazuela de marisco, por ejemplo, sería el súmmum de esta historia. Pero, ¿cuánto marisco hay que consumir para que estos efectos sean perceptibles? No hay respuesta para esto… Probablemente, si aceptamos la teoría de que pudiera ser un efecto placebo, el supuesto poder afrodisíaco también tendría que ver con la tradición cultural por la cual el consumo de estos alimentos esté relacionado con la celebración de días especiales -insistimos, como el de mañana-, o con la sensación de estar disfrutando de un “lujo cotidiano” que nos anime a relajarnos y olvidar los problemas. Y en este supuesto, la cantidad importa bien poco.

Sea algo científico o por sugestión, el consumo de marisco es indudablemente un placer digno de ser compartido con nuestra pareja -y no sólo en San Valentín-. Y bastantes propiedades tiene ya demostradas y beneficiosas para la salud, como ya hemos comentado alguna vez en este mismo blog, como para dudar de su idoneidad. ¡Que nos lo digan a nosotros!


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