Al horno, a la plancha, a la parrilla, al vapor, frito. Hay formas dispares de cocinar el pescado y el marisco, pero a la hora de comprarlo hay un denominador común: congelado frente a fresco y ahumado. Así es como lo prefieren los consumidores españoles.

Este dato ha sido puesto de manifiesto por el último informe de la consultora Nielsen, que destaca esta tendencia a la hora de llenar la despensa. Y es que durante el ejercicio 2015, el consumo de congelado en los hogares de nuestro país ascendió un 3,5 % con respecto a años anteriores, con un gasto total de 1.189 millones de euros. En cuanto a kilos y, por orden de preferencia, el tipo de pescado y marisco congelado más vendido fue la merluza (24,3 %), seguida de los crustáceos y moluscos (21 %) y, en último lugar, los cefalópodos (13,8 %).

Aumenta el consumo de pescado y marisco congelado

Estos datos confirman la buena salud que atraviesa este sector. Y es que consumir marisco y pescado congelado es apostar por una infinidad de ventajas. Porque está demostrado que, si se mantiene correctamente la cadena de frío, conserva todo su sabor y sus propiedades nutricionales. Al contrario de lo que algunos piensan erróneamente, la congelación no merma sus cualidades, por lo que son uno de los productos recomendados por los expertos de tres a cuatro veces por semana.

Cualquiera que sea su formato (lomos, troncos, fileteado) o variedad (bacalao, pescadilla, pez espada), el pescado y marisco congelado conserva íntegras sus minerales, vitaminas y proteínas (ácidos Omega 3), tan importantes para evitar enfermedades cardiovasculares y el colesterol malo.

Otro de los beneficios del consumo de congelado en los hogares es que permite disfrutar de las exquisiteces del mar durante todo el año, olvidando la estacionalidad de algunos pescados y mariscos. Y sin necesidad de ir al supermercado cada vez que se necesite; siempre estará disponible en el congelador. Además, se puede consumir solamente la cantidad necesaria en cada momento, alargando la vida útil del producto y cuidando al máximo la economía familiar. Sin obviar la facilidad y rapidez que aporta para la elaboración de grandes platos y recetas saludables, completas y con un alto valor nutricional.

Pero, incluso, el pescado congelado es una apuesta segura frente a bacterias como el anisakis, ya que este parásito no sobrevive al proceso de congelación.

Así es el pescado y marisco congelado: una amplia variedad de sabores, beneficios y ventajas para satisfacer a los consumidores más exigentes.


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