Cuando se habla de productos congelados, lo primero que viene a la mente es un filete de merluza o una caja de cigalas, pero la congelación de alimentos se ha desarrollado hasta perfeccionar la conservación de verduras, platos cocinados y carne congelada. No nos vamos a referir a la carne que podemos congelar tras comprar nosotros mismos en cualquier carnicería en nuestros frigoríficos domésticos, sino a carne congelada de forma profesional e industrial, con procesos que garantizan su seguridad -eso lo primero- y su calidad -que no se deshidrate, que no se queme por el frío-.

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