Como es sabido, en Cuaresma y en Semana Santa muy especialmente los cristianos dejan de lado las carnes rojas y optan por el consumo de pescados y mariscos. Por cierto, este no es un comportamiento caprichoso o de temporada, sino que la Iglesia prohíbe expresamente el consumo de carnes rojas y de aves. Esta restricción, pues, se inicia el Miércoles de Ceniza, continúa los viernes de toda la Cuaresma y se extiende hasta el Viernes Santo con un sentido de expiación de los pecados, de penitencia y de recogimiento.

Un poco de historia…

La abstinencia de carnes rojas en las citadas fechas de vigilia, según se especifica en el Código de Derecho Canónico, es obligatoria a partir de los 14 años de edad hasta la muerte. Los orígenes de esta tradición cristiana se encuentran en la Pasión de Cristo y su muerte en la cruz, puesto que las carnes rojas, de acuerdo a algunas versiones, rememoran el cuerpo atormentado de Jesús en la Crucifixión.

Otra explicación nos aclara que este tipo de carne, incuestionable fuente de nutrientes y energía, debía ser evitado a fin de mortificar el cuerpo para, en la debilidad, dedicarse por completo a la contemplación espiritual. Además, antiguamente, las carnes rojas eran consideradas manjares propios de las personas ricas, en tanto que el pescado era la comida de los pobres, de modo que privarse de ellas era ofrecido a Dios como un verdadero sacrificio.

Una tradición que no pierde actualidad

Actualmente, tanto la abstinencia de carnes rojas como el ayuno hasta los 59 años son llevados adelante por el universo cristiano en señal de penitencia, a la espera de la Resurrección de Cristo el Domingo de Pascua.

En Cuaresma, es tiempo de pescado!Por cierto, la observación de la prohibición de la ingesta de carnes rojas ha disparado la creatividad del sector gastronómico que, resaltando las propiedades de los pescados y los mariscos, han logrado platos deliciosos que no hacen más que rendir honores a estas carnes.

Entre ellos, destacan especialmente las recetas en base al exquisito bacalao; tanto, que ha llegado a considerarse a este pescado como el “rey de la vigilia pascual”. Es en esta temporada, pues, que las amas de casa y los restaurantes recurren a la enorme variedad de pescados y mariscos congelados tanto para cumplir con las leyes eclesiales como para deleitar a la familia o a los comensales.

Para finalizar, cabe destacar que, según sugiere la National Geographic Society, es recomendable comprar pescados y mariscos congelados puesto que, mediante esta modalidad, se reducen el impacto ambiental y los residuos, se protege al pescador, se economiza en las preparaciones y se optimizan sabores y nutrientes de las carnes.

Entonces… ¿qué es lo que esperas? ¡Es tiempo de comer pescado!


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