Hay recetas que huelen a cocina de siempre desde el primer hervor. Las patatas guisadas con pescado congelado son una de ellas: un plato sencillo, reconfortante y muy agradecido, perfecto para preparar una cocina completa sin complicarse demasiado.
La clave está siempre en hacer un buen sofrito, chascar las patatas para que suelten el almidón y añadir el pescado en el momento justo para que quede jugoso. Además, puedes adaptar el guiso con lo que tengas en casa: guisantes, almejas, gambas o un buen caldo de pescado. Si eres amante de este tipo de platos caseros, puedes encontrar ideas en nuestra sección de recetas.
Para 4 personas:
El tiempo total de cocción suele estar entre los 30 y 35 minutos. Las patatas necesitan unos 20 minutos, mientras que el pescado se añade al final para que no quede seco.
Si usas lomos gruesos, puede que necesites algunos minutos más para que el cocinado sea perfecto; si son tacos pequeños, con unos pocos minutos suele bastar.
Puedes adaptar la receta con pequeñas variaciones según los ingredientes que tengas en casa:
Para este tipo de receta funcionan muy bien pescados blancos congelados como merluza, rosada, bacalao o rape, porque tienen una textura suave y se integran bien en el caldo. Lo importante es descongelarlos correctamente, escurrirlos antes de cocinarlos y añadirlos al guiso al final.
En nuestra sección de pescado congelado puedes ver diferentes opciones útiles para tus recetas de cuchara. Y si quieres consultar variedades y formatos disponibles, puedes revisar los catálogos para conocer mejor cada producto.
Comienza pelando y picando la cebolla, los ajos y el pimiento para dar forma a tu sofrito. Pon una cazuela al fuego con un chorrito de aceite de oliva y sofríe las verduras a fuego medio hasta que estén tiernas. No tengas prisa: este paso es la base del sabor de todo guiso.
Añade el tomate rallado y deja que reduzca unos minutos. Después, incorpora el pimentón dulce y remueve rápido para que no se queme. Vierte el vino blanco y cocina un par de minutos para que se evapore el alcohol.
Pela las patatas y cháscalas en trozos medianos. Añádelas a la cazuela junto con la hoja de laurel. Cubre con caldo de pescado o agua caliente, ajusta de sal y deja cocer a fuego medio durante unos 20 minutos, hasta que la patata esté casi tierna.
Cuando las patatas estén casi listas, incorpora el pescado congelado previamente descongelado y bien escurrido. Cocina entre 5 y 8 minutos, según el grosor de las piezas. Evita remover demasiado para que el pescado no se rompa y acabe desmenuzado.
Apaga el fuego y deja reposar el guiso 5 minutos antes de servir. Este pequeño descanso ayuda a que el caldo coja cuerpo y los sabores se asienten. Para muchos, es el verdadero secreto de un buen guiso junto al sofrito.
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