guisantes congelados

Hace más de un siglo que se utiliza la congelación como técnica de conservación de los alimentos sin necesidad de utilizar aditivos químicos. Ya en la prehistoria se empleaba el frío para mantener las piezas de caza. En aquella época se enterraban en nieve para retrasar su degradación. Se cuenta que en 1926 el filósofo, político y científico británico Francis Bacon enfermó de la neumonía que acabó costándole la vida cuando trataba de congelar un pollo rellenándolo de nieve para investigar el efecto del frío en la conservación. Su espera a la intemperie para comprobar el resultado le ocasionó una gripe que finalmente se complicó. Hasta los años 30 no se inició la distribución de los primeros alimentos congelados gracias a técnicas que permitían una congelación rápida. Aún a finales de los 60 estos productos eran desconocidos entre la sociedad española. Basta recordar como anécdota los inicios de Congelados Apolo en Loja, donde se hablaba de “los pescados tiesos” en referencia a un producto por entonces nuevo que terminaría popularizándose tanto en la localidad granadina como en el resto de la provincia de la mano de esta empresa pionera en el sector.

Hoy día los congelados gozan de la confianza del consumidor en todo el mundo y se han extendido en los lineales del supermercado: desde pescado y marisco, a verduras, pasando por platos preparados que ahorran tiempo y esfuerzo.

congelados apolo

Filete de caella congelada sin piel.

En la actualidad la tecnología de la industria del congelado avanza a pasos agigantados con distintos métodos de procesamiento que permiten mantener las características originales de los alimentos. Es el caso de la IQF, cuyas siglas responden al acrónimo inglés de Individual Quick Freezing -es decir congelación rápida individualizada. Se trata de una de las técnicas más seguras, ya que los productos conservan sus cualidades organolépticas y sensoriales -valores nutricionales, textura, sabor y color.

Este método, al igual que otras técnicas de congelación, no requiere colorantes ni conservantes para mantener los alimentos. La principal diferencia con respecto a otros es que al tratarse de un proceso rápido los cristales de hielo que se forman en el tejido del producto son minúsculos, con lo que tras su descongelación su estructura celular no sufre deformaciones ni derrames de sus fluidos internos. Este proceso tiene otra ventaja añadida: hace posible la descongelación individualizada de los alimentos.

Cabe destacar que en la conservación de la calidad de partida de los productos influyen dos variables de forma directamente proporcional: la rapidez del proceso de congelación y su baja temperatura. Es decir, conforme más rápido y a más baja temperatura se congelen menos propiedades pierden en el camino. De ahí que sea preferible adquirir los alimentos ya congelados, en lugar de comprarlos frescos para posteriormente congelarlos en el hogar, donde no se dispone de equipos adecuados para hacerlo con la inmediatez necesaria.

congelados apolo

Sopa de mariscos congelada.

Congelados Apolo emplea la IQF en distintas variedades de productos, procedentes de los mejores caladeros del mundo, garantizando así su calidad de origen. Además la empresa granadina, mayorista de pescado y marisco congelado, aplica estrictos controles de seguridad para evitar que se rompa la cadena del frío, otra variable fundamental a la hora de mantener las cualidades de los alimentos.

¿Qué es el glaseado?

Precisamente para mantener las propiedades organolépticas de los productos e impedir su deshidratación se recurre con frecuencia al glaseado. Esta técnica, llevada a cabo durante el proceso de congelación, consiste en rociar la superficie del producto con agua o sumergirlo. Se genera así una fina película de hielo que protege los alimentos durante su almacenamiento. Hay que tener en cuenta que esta capa añade un peso adicional que debe indicarse en el etiquetado para advertir a los consumidores. En Congelados Apolo se descuenta del coste final este peso extra evitando así que los clientes paguen hielo a precio de pescado o marisco en los casos en los que se recurre al glaseado. Esta medida forma parte de las garantías que ofrece la compañía y que la han transformado en referente de calidad en el sector del congelado.


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