Si alguna vez te has preguntado si existe alguna diferencia entre choco y sepia, aquí tienes tu respuesta. Hoy hablamos sobre estos dos cefalópodos que, si bien la mayoría de las veces consideramos diferentes, en realidad poseen las mismas cualidades.

Normalmente, a los ejemplares más pequeños se les identifican con el nombre de choco, mientras que a los de mayor dimensión se les denomina sepia. También depende de la zona geográfica; así, en algunas partes de Andalucía (como Sevilla) se le conoce como choco, y en otras regiones, como Cantabria, recibe el nombre de jibia. Pero en la práctica, estas tres denominaciones responden al mismo molusco; por lo tanto, jibia, choco y sepia son lo mismo.

Diferencias entre choco y sepia y jibia

La sepia: un molusco audaz e inteligente

La sepia, de la que se cree que existen más de 100 especies, habita en zonas poco profundas del océano. Se alimenta de otros pequeños moluscos gracias a su peculiar pico, con el que tritura la comida y se defiende de sus enemigos. No obstante, pueden camuflarse a la perfección cuando el peligro acecha. Y es que las sepias, que poseen una longitud de entre 30 y 40 centímetros y tienen una pequeña concha en la zona dorsal (denominada jibia) en forma de cuchara, imitan fácilmente el fondo. Cambian de apariencia (forma y color) en cuestión de segundos, emplean la luminotecnia y, en otras ocasiones, hacen creer a sus predadores que tienen dos ojos en la espalda.

Disfruta de exquisitas recetas de choco o sepia congelada

Desde el punto de vista nutricional, el choco –recordemos que el choco y la sepia son lo mismo– es una importante fuente de proteínas y minerales (calcio, sodio, hierro). Además, es bajo en grasas (100 gramos nos aportan solo 75,30 kilocalorías) y se adapta perfectamente a cualquier tipo de dieta saludable.

Debido a su alto contenido en vitamina A, B y E (antioxidante) es ideal para mejorar el sistema inmunológico y reforzar el sistema nervioso y el corazón. Por lo tanto, te recomendamos saborear este exquisito cefalópodo tanto en guisos -arroz negro con sepia- como a la plancha con vinagreta de tomate o salsa verde. Y recuerda, si no te quieres perder una de las carnes más codiciadas en la cocina, consume sepia congelada. Podrás conservarla entre 6 y 12 meses a una temperatura de -18 a -20 grados. De este modo, dispondrás de este manjar marino siempre que lo desees, con la misma suavidad, propiedades y con todo el sabor del mar.


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