En esta ocasión vamos a hablar de una de las delicias del mar más apreciadas por la gastronomía española, sea como plato principal o como acompañamiento fundamental para arroces y otras recetas.
Sobre las ventajas de consumir pescado o marisco congelado ya os hablamos en un post pasado, pero son muchas. Y sobre las ventajas de las almejas en particular.
Las almejas son una excelente fuente de proteínas de alta calidad, ricas en hierro, vitamina B12, y minerales como el zinc y el selenio. Su bajo contenido en grasas y su aporte de ácidos grasos omega-3 las convierten en un alimento nutritivo y saludable. Además, su sabor delicioso y su fácil preparación las hacen el snack perfecto para quienes buscan una opción ligera y sabrosa, ideal para cualquier momento del día.
¡Ponte manos a la obra y disfruta!
Ajo
Cebolla
1 cucharada de harina
Almejas limpias
1 vaso de vino blanco
Perejil picado
Opcional (Pimentón picante o una puntita de guindilla)
Simplemente rehogaremos ajo y cebolla muy picada en una sarten, añadiendo una cucharada de harina para que coja forma. Después añadiremos las almejas limpias y un vaso de vino blanco. Se mueve mucho hasta que vemos las almejas (si no todas, casi todas) bien abiertas. Las rotas o las cerradas se descartan. ¡Se ha de comer caliente!
Si además contamos con un vino blanco de calidad (¿un Ribeiro, por ejemplo?) el resultado es fabuloso. Si nos gusta que pique podemos añadir una puntita de guindilla o un poco de pimentón picante, pero lo que de verdad le va que ni pintado es el perejil picado.
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